Trending:
LA GRAN DEPRESIÓN DE 1920
Publicado en: Jul 25, 2012
Por:  Freddy Bastiat    Amateur I
Tom Woods

 

Hace poco me topé navegando por Youtube con un video bastante interesante. El título de este video era Why You've Never Heard of the Great Depression of 1920 | Thomas E. Woods, Jr. (Porqué Nunca Has Escuchado de la Gran Depresión de 1920 | Thomas E. Woods, Jr.).

Se trata de un video de una plática dada por Thomas Woods, autor de 11 libros sobre gobierno y economía, muchos de ellos bestsellers, quien se graduó como historiador en la Universidad de Harvard y obtuvo una maestría y doctorado en filosofía de la Universidad de Columbia sobre una crisis poco conocida que sucedió poco después del final de la Primera Guerra Mundial.

La recesión en cuestión, en Estados Unidos, duró de Enero de 1920 a Julio de 1921 y según cuenta el Dr. Woods, el primer año de esta recesión fue peor que el primer año de la gran depresión de 1929 contemplando la tasa de desempleo que ascendió rápidamente de alrededor de un 4% a cerca de 12%, la caída en producción del 21% y una reducción del 24% en el PIB.

Históricamente la teoría Keynesiana ha sido la más aceptada y consecuentemente implementada en tiempos de crisis económica a nivel mundial. Ésta nos dice que el gobierno debe aplicar políticas fiscales y monetarias conctracíclicas ya que sin intervención gubernamental no podemos esperar una rápida recuperación económica. Sin embargo, en 1920 ocurrió exactamente lo opuesto.

Lo que hizo el presidente en turno, Warren G. Harding durante ese periodo fue disminuir el gasto gubernamental a la mitad de 1920 a 1922 y bajar los impuestos. Esto redujo la deuda externa en un tercio. Para el verano de 1921 ya se podía palpar la recuperación y la tasa de desempleo bajó a 6.7% para 1922 y para 1923 era de tan sólo 2.4%. La Gran Depresión donde se aplicaron medidas macroeconómicas Keynesianas de incrementar el gasto gubernamental, inyectando dinero a la economía para la creación de empleos a través de proyectos de infraestructura, entre otros estímulos públicos, duró de Septiembre de 1929 prácticamente hasta principios de la década de 1940, año en que el desempleo seguía en 15% y cuando el PIB por fin alcanzo los niveles que tenía en 1929.

El autor pone el caso de Japón durante la misma depresión de 1920, que optó por una economía planificada con el objetivo de mantener los precios artificialmente altos, mientras que los del resto del mundo bajaban,  lo cual condujo al país a un estancamiento económico que duró hasta 1927.

Continúa explicando que la distribución inequitativa de la riqueza de ninguna manera es una causa de depresión, debido a que en una economía de libre mercado, se recompensa a quien es productivo y se castiga a quien ofrece productos o servicios que la población no demanda. El autor, como fiel defensor de la teoría austriaca, explica las enseñanzas de Ludwig Von Mises y su pupilo Friedrich Hayek, criticando la expansión artificial del crédito a través de la creación de dinero de la nada, es decir, no respaldado por algo con valor real.

Al introducir este dinero al mercado a través de los bancos, tal como el incremento en oferta de algún bien tiende a bajar su precio, así el incremento de la oferta de dinero baja las tasas de interés, ya que los bancos tienen más dinero para prestar. Lo que el autor explica es que a causa de esta reducción en las tasas de interés, se incrementa la inversión en la investigación y desarrollo para proyectos a largo plazo a causa de las condiciones de oferta de crédito a tasas artificialmente bajas, mientras se desvía dinero que normalmente sería destinado a la producción de bienes que están en demanda por invertir en proyectos que rendirán frutos en un futuro. Sin embargo, dado que esto fue resultado de una situación de disponibilidad de crédito con dinero introducido al mercado sin algún soporte y no de una disponibilidad basada en ahorros reales en el sistema bancario, se crea inevitablemente una burbuja que en algún momento va a reventar y al final de cuentas se tendrán que abandonar los proyectos de desarrollo a largo plazo que surgieron como consecuencia de las bajas tasas de interés.

 Para explicar esta situación, Woods cita a Mises en su obra La Acción Humana, donde compara a la economía bajo la influencia de una expansión artificial del crédito a un constructor a quién se le ha encargado construir una casa para la cual, sin saberlo, no cuenta con los ladrillos suficientes para completarla. Mientras más pronto descubra este constructor su error, menor será el problema. Mientras más se mantenga en este proyecto insostenible, será mayor la cantidad de recursos y trabajo que desperdiciará. Los estímulos monetarios simplemente alientan a los emprendedores a continuar en sus trayectorias de producción insostenibles. Woods equipara esto a, en lugar de alertar al constructor sobre su error, simplemente emborracharlo para demorar el tiempo que le tomaría descubrir la verdad. Sin embargo esas medidas no evitan la depresión, sino que la hacen más dolorosa cuando finalmente llega.

Ahora bien, respecto a los estímulos económicos opina que la oferta de dinero no debe incrementar. Los estímulos tan solo congelan los errores empresariales, en lugar de permitir la redistribución de los recursos a manos de quienes tienen la capacidad de proveer los bienes que demandan los consumidores en condiciones reales, a diferencia de las condiciones que fueron artificialmente creadas. Estos préstamos de emergencia perpetúan la distribución errónea de los recursos y extienden el favoritismo a las empresas involucradas en actividades insostenibles, a costa de las empresas preparadas para utilizar sus recursos de manera más apropiada.

En cuanto a los estímulos fiscales, los defensores de estas prácticas afirman que en la economía existen recursos en desuso y con dichos incentivos los estás poniendo a trabajar. Para atacar este argumento, Woods cita a Peter Schiff en su libro Crash Proof, donde pone el ejemplo del dueño de un restaurant que repentinamente tiene un gran incremento en su clientela. Ahora bien, este restaurante casualmente se encuentra cerca de donde se coloca el circo cuando va a esa ciudad y el dueño no se percata que muchos de los clientes están vestidos de payasos, así que piensa que simplemente ha incrementado la demanda de su comida y expande su restaurant para acomodar a toda esa gente. Eventualmente el circo se va de la ciudad y su clientela regresa al punto que estaba anteriormente.

Consecuentemente, la nueva sección del restaurant está en desuso, así como los nuevos empleados que contrató. Entonces, Woods hace la pregunta de si queremos que este negocio reciba un estímulo para poner a trabajar esos recursos, a lo cual contesta con un NO tajante, ya que esa expansión jamás debió haber sucedido, debido a que fue causada por un estimulo artificial y los empleados que ahora están en desuso deben de ser liberados para que vayan a un sector donde puedan ser productivos.

¿Qué importancia tiene esto con la situación actual? A principios de la década del 2000 había una recesión y Woods habla de cómo Alan Greenspan como presidente de la Reserva Federal o “FED”, el banco central de Estados Unidos, para contrarrestar los efectos de esta crisis, fue bajando paulatinamente las tasas de interés en lugar de dejar que la recesión se desarrollara como debía para poder iniciar su recuperación. A causa de esto, se desarrolló el mito de que las casas eran la mejor inversión y que sus precios nunca bajaban, causando un incremento en la adquisición de casas durante esos años. Dado que las tasas de interés eran tan bajas y la demanda por casas crecía, la gente comenzó a adquirir créditos que no podían pagar para comprar esas casas. Esto causó que la burbuja se hiciera mucho más grande de lo que era a principios de la década y consecuentemente, al reventarse, las consecuencias fueron mucho peores.

Para finales de 2007 ya se veía el principio de una nueva recesión, la cual estalló en Septiembre de 2008. Subsecuentemente se aprobó un paquete de estímulos económicos para rescatar, principalmente, a las instituciones financieras que causaron el problema en un principio al otorgar créditos irresponsablemente.

Las consecuencias son que hoy en día el desempleo en Estados Unidos sigue arriba del 8% y la deuda crece a un ritmo alarmante, como puede observarse en http://www.usdebtclock.org/. Dicha deuda subió de 5.66 billones (trillones en términos Estadounidenses) a 10.69 billones del 2001 al 2008 bajo el presidente George W. Bush y en lo que va del gobierno de Obama ya se encuentra en cerca de 16 billones (trillion en inglés).

Podremos o no estar de acuerdo con las palabras del Dr. Woods, sin embargo no podemos negar que lo que dice tiene lógica y que el ritmo al que crece la deuda externa Estadounidense es insostenible y no sería una locura pensar que hoy en día estamos en otra burbuja que en cualquier momento podría estallar y llevarse al mundo del encuentro una vez más.

Otros Artículos en Economía
articlePic
El Desastre de Apple vs S...
articlePic
La Inmoralidad del Impues...
Siguenos en
 Copyright © La Reacción Todos los derechos reservados.